


Áreas de Especialización
Psicoterapia Humanista
La terapia humanista trabaja con los sentimientos presentes, con lo que está ocurriendo en el aquí y ahora de la sesión.
La psicología humanista se centra en el estudio del ser humano y su entorno como un todo que completan la experiencia. El ser es más que la suma de sus partes. De ahí que cada ser humano es único, con una experiencia única en este mundo
Terapia Psicooncológica
La Psicooncología es una rama de la psicología que se enfoca en el paciente oncológico y/o sus familiares durante las fases del cáncer o posterior. Lo que se busca es que tanto el paciente como los familiares tengan una mejor adaptación a la enfermedad y con ello mejorar su calidad de vida.
Acompañamiento Tanatológico
Un acompañamiento que aborda cualquier tipo de pérdida profunda o con la muerte (personal o de un ser querido). Es un acompañamiento amoroso durante el difícil proceso de transición y entendimiento de la nueva situación, y así darle un sentido al sufrimiento.
Mi historia
Soy Tere Jiménez, Psicoterapeuta Humanista, Psico-oncóloga doy acompañamientos de Tanatología y Asesora de Imagen, sin olvidar la eterna estudiante en búsqueda de algo más. Pero sobre todo, soy una persona, que se encuentra por momentos perdida en la vida, y por momentos segura de cada paso: un ser cambiante; reconozco que la vida es una maravillosa oportunidad de aprendizaje y descubrimiento.
Yo te acompaño, fue un concepto que se me ocurrió hace unos años, cuando al parecer mi vida empezaba a tomar camino, y tuve que frenarme abruptamente al ser diagnosticada con cáncer. Fue como si mi torre de Jenga que estaba creciendo, con los bloques acomodados de una manera que yo pensé sólida, al añadir el bloque con la palabra cáncer, el peso fue muy fuerte y repentino que partes de esta torre se cayeron, y otras se cimentaron más. Sin embargo fue un cambio que movió mi mundo tal y como lo conocía.
Ese fue el momento de un antes y un después en mi camino de vida. Sigo sin entender, y a la fecha con algunas lagunas mentales; cómo entré a una colonoscopia por un dolor de estómago, y al momento siguiente estaba yo recibiendo mi primer radiación. El proceso fue tan rápido, tan lleno de información, de preparación, de acción, que no tuve tiempo de sentarme y entender que estaba pasando, es más creo que ni siquiera a la fecha puedo decir cómo me sentía con todo eso tan abrumador. Debido a la premura, el enfoque principal era atacar las células cancerígenas y concentrarse tan solo en la salud física. Antes de preguntarme a mí misma qué estaba pasando con mis emociones ya estaba yo recibiendo quimio/radio, y comportandome como zombie; ahí me di cuenta que no podía dejar de lado mi parte emocional y espiritual, al final somos un todo. Y decidí buscar ayuda.
No fue fácil ya que muchos métodos terapéuticos no son "compatibles" con los paciente, que como yo, decidieron someterse a tratamiento de quimioterapia y radiación. A la fecha todavía no me queda muy claro, pero hay muchas cosas que ya mejor no trato de entender y sólo las acepto como son. Sin embargo, en ese momento, esa "incompatibilidad" me hacía todavía sentir peor, ¿Estaba yo tomando las decisiones equivocadas sobre mi salud? ¿Cuál es la verdad que me salvaría? ¿Cómo es que nadie me ha indicado el camino certero? ¿Me voy a morir? Esas y muchas otras preguntas me atormentaban en cada sesión de quimioterapia, lo cual me ponía extremadamente nerviosa y miedosa, haciendo que los medicamentos me dejaran devastada en mi cama por varios días.
Finalmente encontré a alguien, una grandiosa terapeuta que con paciencia, amor y comprensión me acompañó durante mi proceso, que me "sanó" emocionalmente de la enfermedad y de todo lo que venía cargando: un bagaje emocional bastante pesado que ni siquiera me había dado cuenta que existía. Y entre más buscaba, más cosas encontraba y más consciente me hacía de lo que me estaba sucediendo. Me armé de valor y tome responsabilidad de la forma en que quería vivir el proceso, el cáncer no me iba a condicionar. Finalmente la luz del túnel apareció. Fue tal el cambio, que en una de mis últimas quimioterapias, estaba yo con tanta energía y voluntad, que el doctor me preguntó, bromeando pero muy contento con mi actitud; si me habrían puesto vodka en lugar de medicamento. El proceso de aprendizaje de esa experiencia estaba completo.
Al haber vivido en carne propia la experiencia de ser acompañada en el proceso de crecimiento y notar cambios importantes en mí para conmigo y mi entorno, fue que decidí comenzar a prepararme, en varios ámbitos de mi vida, para poder acompañar a mi vez a quien necesite alguien que sostenga su mano durante el proceso de cambio y adaptación que a veces la enfermedad, la pérdida, la vida nos obligan a tomar.
En este continuo aprendizaje y camino, me di cuenta que no sólo con la enfermedad vienen pérdidas, ellas se encuentran en varios momentos y circunstancias de nuestras vidas, a veces nos enfrentamos a ellas sin mucho entender y se quedan como heridas que después vuelven a aparecer. La vida es un ciclo con principio y fin, sin embargo a veces no nos es fácil aceptar el fin de algo, o bien no entendemos cuándo debe haber un fin para un nuevo comienzo. Si no sabemos reconocer, nos perdemos la oportunidad de renacer, tal como lo hace el ave fénix; al sentir que es el momento correcto, se autodestruye, sólo para renacer y volver a brillar.
Ese paso de "autodestrucción" por así llamarlo, no es sencillo, puede verse acompañado de mucho dolor, desolación, tristeza, enojo... lo sé, yo lo he vivido, y sinceramente no es algo agradable, sin embargo necesario para seguir evolucionando.
Años más tarde me di cuenta que la reconstrucción de uno mismo, se logra de forma integral. De nada sirve sentirte bien por entro si sigues peleado con la imagen del espejo, y por otro lado, de que sirve esa imagen del espejo si estas "gris" por dentro. Al final somos un todo, y ese todo en conjunto es como nos presentamos al mundo, es como proyectamos el como nos sentimos y quienes somos. Así que, para poder juntar el "todo" el siguiente paso fue estudiar consultora de imagen y combinarlo con la parte psicológica del cambio. El resultado? una autoaceptación integral del ser que en este momento somos.
Hoy estoy aquí para decirte que si se puede, que puede llegar a brillar ese ser maravilloso que ya eres, solo que no te has dado cuenta. No estas solo, Yo te acompaño.
¡ Un gusto coincidir contigo!
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