Crecí creyendo que...
- Tere Jimenez

- 9 jun 2022
- 2 Min. de lectura
Crecí creyendo que por mi posición en mi familia, la única mujer y la mayor, ya tenía un rol definido que era el de cuidar a mis hermanos y protegerlos, el permitir que me cuidaran, o pedir ayuda, era faltar a mi obligación. El estar para otros se transformo en mi forma de vida. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que si algo bueno me pasaba rápido y sin un máximo esfuerzo esa ganancia sería pasajero, ya que las cosas buenas y duraderas deben de costar trabajo y a veces se acompañan de sufrimiento. Que no merecía recibir sin haber sudado por ello. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que para ser aceptada tenía que ser dulce, callada, dócil y ver por el otro antes que por mí, pensar en mi beneficio o en mi necesidad podría ser considerado egoísta. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que la opinión de los otros era muy importante para mi bienestar. Debía ser lo que los otros esperaban de mi para que se quedaran con una buena imagen de mí. Las opiniones ajenas son una medición de lo que estás siendo en la vida. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que ser diferente, era ser raro, no aceptado y hasta rechazado. Pensaba que la norma social dicta como ser para pertenecer y ser a través de otros. Lo que no es del "mismo color" llama la atención y es ruidoso por lo tanto esta mal visto y es juzgado, y yo no podia permitirme ser de colores en un mundo blanco y negro. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que el llorar es a solas y que tenia que negar mi tristeza ante otros. La gente no debía verme llorar porque eso me hacía vulnerable. Por otra parte podría llegar a poner triste a los otros, y nadie quiere estar con gente que este triste o no sea divertido y aporte algo a sus vidas. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que entre menos hablara de mí, más agradable sería para otros. La gente no necesitaba escuchar mis problemas, mis emociones, mis situaciones de vida, todo eso era asunto mío y dentro de mí debía quedarse. Me decían que al tener dos oídos para escuchar y una boca para hablar sólo debía hablar la mitad de las cosas que me pasaban pero escuchar el doble para estar pendiente de otros. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo que todo lo que hacia tenia que estar perfecto, sino sólo estaría haciendo el ridículo. Los errores me restarían credibilidad y hasta el afecto de los que me rodean. No podía exponerme al mundo no siendo y haciendo todo perfecto, de lo contrario lo único que lograría era que se burlaran de mí. Ahora eso cambio...
Crecí creyendo y siguiendo los "tienes" y "debes" de otros, ahora eso cambio...





Comentarios