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¿Me enfermo de adentro para afuera o de afuera para adentro?

  • Foto del escritor: Tere Jimenez
    Tere Jimenez
  • 20 jul 2020
  • 4 Min. de lectura

La semana pasada la cuarentena empezó a afectarme, estuve varios días de mal humor, no queriendo hablar con nadie, todo me molestaba, todo me pesaba, me la pase añorando todo eso que era y ya no es, en fin, fue una semana desastrosa de esas que te hacen querer tirar la toalla.

Y el fin de semana me desperté con los resultados de aquellas actitudes : gripe. Y eso me puso a pensar si mis emociones responden a mi malestar físico previo o bien mis emociones fueron las que causaron mi estado físico.

Ya que somos seres biopsicosociales y espirituales, es decir que somos más que la suma de nuestras partes. No podemos concebirnos como fragmentos separados, sino que debemos vernos como un todo global. El enfermarnos o no es el resultado de un desequilibrio en todos los elementos que nos componen.

No estoy comiendo adecuadamente, más carbohidratos de lo que me gustaría y a todas horas me da "hambre"

No estoy durmiendo adecuadamente, y cuando lo hago me despierto a la expectativa de algo que ni sé.

Me la paso quejándome de todo, cualquier labor que realizo me pesa, "tengo que" se volvió parte de mi vocabulario diario y me agota.

Hago más ejercicio con más esfuerzo como para desquitar todo lo que estoy sintiendo y termino rendida y adolorida.

Lo que antes disfrutaba, se ha vuelto una tarea pesada para mí.

Y ahora me siento mas enojada conmigo por haberme enfermado de gripe, ya que al parecer no es el momento de enfermarse.


Esto se esta volviendo un círculo vicioso que al parecer no puede parar.

Estuve pensando en llenarme de pastillas y ya está, levantarme y seguir como si nada y a lo que sigue, pero me contuve, esa seria la salida rápida por así decirlo, sin embargo perdería la oportunidad de entender que es lo que me esta pasando. Dentro de mí, sé que esto no es por haber estado al intemperie sin sweater como decía mi mamá.

Carl Jung decía que: "Del mismo modo que el consciente y el inconsciente están en relación constante, el cuerpo y el espíritu están en interacción continua". Ahí está, mi espíritu debe estar necesitando atención, mi cuerpo refleja simplemente lo que sucede dentro de mi verdadero ser, esa es la causa de que mi nariz parezca la de Rodolfo el reno.

Físicamente me siento con los típicos, o al menos típicos para mí, síntomas de gripe: mucha fatiga, los ojos se me cierran y mis músculos me pesan y me duelen, un poco de tos que desde luego me levantó la alarma Covid, afortunadamente no tengo fiebre ni he estado en contacto con el exterior, la cabeza me retumba y mi nariz tiene vida propia. Quién ha estado alguna vez en esta situación sabe a lo que me refiero, es como cuando quieres volver a la cama, con un té caliente en la mano y envolverte en las cobijas y mañana hablamos. Y este malestar solo empeora con mi necesidad, o no sé si sera necedad, de seguir en movimiento, seguir haciendo, seguir produciendo. Si reflexiono y soy honesta conmigo misma, creo que mi cuerpo lo que esta diciendo es "para, ya no puedo más". ¿Parar de qué? Pues, siento que he estado "tragandome" muchas emociones y necesidades no expresadas. Ahora que lo pienso mis hábitos han cambia obedeciendo a mi sentir de los últimos días: al sentirme triste o con miedo por lo que esta pasando me pongo a comer sin siquiera fijarme en lo que estoy comiendo, y me trago esas emociones para no sentirlas, al sentirme enojada por la incertidumbre, hago más ejercicio del que debiera hasta terminar adolorida y así concentrarme en el dolor y no en el enojo, y desde luego la invariable preocupación me mantiene despierta viendo Netflix para no pensar y enfrentar lo que me inquieta. Simplemente me estoy escondiendo de mis emociones, y mi cuerpo al parecer me está pidiendo que me haga cargo ya de esto. He estado huyendo de mi y de la situación, y ahora aun enferma quiero seguir haciendo lo mismo.

Me parece que es momento de ponerme un alto a las cosas, y regresar a verme a mí, mis necesidades y mi relación conmigo. Me quedé sin excusa de que no tengo tiempo, de que tengo que seguir moviendome y avanzando. Nada mejor que un buen ajuste interno, para replantearme prioridades, ocuparme de mis emociones y recuperar la alegría de hacer las cosas. Nuestro cuerpo es sabio, nosotros en totalidad somos sabios, sabemos que necesitamos y como proporcionarnoslo pero, cuando estamos desconectados de nuestra esencia el mensaje no puede ser recibido, o a lo mejor es recibido pero ignorado, evitando así enfrentar eso que sabemos que esta ahí, pero no queremos ver. Me siento como que quite la sabana y apareció el elefante en el cuarto, ese que estaba escondidito pero que yo sabia que estaba, esta ahí silencioso, ocupando mucho espacio y no me deja lugar para moverme y me incomoda. Es momento de hacer las paces con él.

Así que, solo por hoy, me daré el día libre, mi cobija, mi té y mi pijama me esperan para permitirme hoy recuperar mi salud integral.




"A quien desee la salud, hay que preguntarle primero si esta dispuesto a suprimir las causas de su enfermedad. Sólo entonces será posible ayudarle" Hipócrates.






 
 
 

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