No quiero un novio
- Tere Jimenez

- 17 jun 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 jun 2022
Estoy en un punto de mi vida en donde ya no van conmigo los amores de rato, los juegos, las trampas, que después de un tiempo cansan, busco algo más intenso, profundo, que despierte mi alma.
En esta búsqueda he conocido, aprendido y reaprendido. Ahora sé reconocer mis sentimientos y emociones, y puedo manejarlos mejor en las diferentes situaciones. Esto ha sido el resultado de mis vivencias; buenas, malas, significantes, extrañas, dolorosas, al final de cada experiencia yo he sacado lo que he querido guardar como lección. A veces he salido con lágrimas en los ojos, a veces he salido con una sonrisa.
El día de hoy me conozco un poco más, y si bien no he terminado este proceso de crecimiento creo que tengo una idea más clara de lo que quiero, y con certeza puedo decir lo que no quiero.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. No estoy interesada en alguien de medio tiempo o que llegue con fecha de vencimiento.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Un hombre que no solo sea mi enamorado si no que me acompañe en este sendero de vida que ahora recorro, y que no busque cambiarlo. Alguien con quien poder empatar caminos sin perder el mío, ni que él pierda el suyo. No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. No quiero más relaciones frágiles, inseguras, inconstantes. Ya no estoy dispuesta a aguantar relaciones falsas, inestables y sin compromisos. Sin Futuro. Entre los dos edificar las bases de una relación sólida donde podamos ir construyendo historias sin temor a derrumbarlo todo.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. No busco un hombre perfecto, porque yo no soy una mujer perfecta, ni tampoco busco serlo ya. Me interesa más el poder combinar nuestras imperfecciones y crecer de ellas, complementándonos. Tampoco busco que me complete, sería egoísta de mi parte poner tal peso en él. Completarme es tarea diaria mí, complementarnos es tarea de dos.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Alguien que entienda que tengo un pasado, pero que no se aferre a él, que no lo cuestione o juzgue. Que se aventure a ver mis cicatrices, y aunque no las entienda, las pueda llegar a amar como parte de lo que hoy soy. Que comprenda de donde vengo, pero que me tome la mano desde donde estoy parada hoy y caminé junto a mi hacia nuestro futuro.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Que conozca mi mejor versión, pero que se pueda enamorar de mi oscuridad. Que no ignore mis demonios, ni minimice su presencia entre los dos. Que me permita conocer también los suyos y los dejemos bailar libres a nuestro alrededor, mientras él y yo en un abrazo nos fundimos y protegemos mutuamente.

No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Un romántico, detallista, sin llegar a ser irrealista. Que pueda comprender mi manera de amar aunque a los ojos de otros pudiera parecer extraño. Alguien con quien yo pueda ser lo que soy: rara, original, libre; y aun así sentirme amada.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Que no se enamore de mi solo después de una sesión de dos horas de belleza. Que vea más allá de mí, que se enamore de mi esencia, de mi alma. Alguien que intelectualmente me rete, me haga pensar y descubrir, que enamore mis neuronas. Que comparta mi sentido del humor, lo entienda y podamos reír en conjunto. Un cómplice con quien pasar horas hablando de todo y de nada, que nuestras palabras nos cautiven, entre risas, entre sueños, entre verdades; hasta que sin darnos cuenta, nos quedemos dormidos.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Alguien que no tenga duda de que estaré ahí para él, pero que tampoco lo dé por hecho. Que en el camino siga buscando la forma de quererme hacer estar ahí junto a él y yo poder hacer lo mismo. Continuamente seguirnos enamorando.
No quiero un novio, quiero un cómplice de vida. Alguien que no busque encadenarme, si no que me invite a que volemos juntos Sin tener que ir amarrados.
Maythé Jiménez




Comentarios