¿Para qué escribo?
- Tere Jimenez

- 19 jul 2022
- 4 Min. de lectura
Hace algunos días, algunos amigos me comentaron sobre mi blog, sobre mi pagina y lo que escribo, lo que les gusta y más importante, lo que debería yo de poner y hacer. Así que muy emocionada, puse manos a la obra.
Llevo varios días que me siento frente a la computadora, estudiando las ideas, los títulos de sugerencia, buscando la información de lo que me dijeron "podría ser útil incluir", y simplemente escribo una línea y borro dos. He probado sentarme en la mañana, en la tarde, desde mi teléfono, desde el Starbucks, tomando un café, consumiendo altas dosis de azúcar en una Coca o chocolates y el resultado es el mismo, una pagina en blanco y la frustración en las manos.

Hoy, durante una sesión de terapia con un paciente, lo entendí todo. No estaba escribiendo ni por mí, ni para mí, sino para lo que otros vieron y así la energía no estaba jalando. Eureka! (Palabra muy de los 80´s, soy Chavo-Ruca)
Cuando comencé a escribir, lo hice como forma de abrirme al mundo, una forma de expresarme, de sacar mis sentimientos, de comprenderme mejor, y como ahora esta de moda eso de los blogs decidí compartirlo. Compartirme un poco, lo que soy y lo que me ha tocado vivir para estar parada donde hoy lo estoy. Ya cuando empezó la presión externa de hacer, decir, poner, quitar, buscar.... se volvió una tarea, una obligación, un algo para los otros, ya no era yo escribiendo.
Este episodio, me remonta a varios momentos de mi vida, en donde deje de ser yo para ser y estar para otros, de tal forma que a veces ni yo misma me di cuenta que ya no era yo.
Suena un poco confuso pero te explico. Hace algunos días, haciendo limpieza de closet, mi novio y yo empezamos a jugar y modelar con una bufanda árabe que utilizan los beduinos en el desierto para cubrirse. Me la puse en la cabeza, acomodos por aquí y por allá y quedo lista par mi excursión al Sahara, me sentí tan cómoda y natural. En algún momento me la puse como velo, una especie de Hiyab y me tape la cara, dejando solo al descubierto los ojos, me vi en el espejo y me reconocí en mi pasado. Recordé esa chica en la universidad que estaba convencida que utilizar el Hiyab era la mejor opción, que hacía mucho sentido y que me sentir muy cómoda con él. Mi novio me vio y sólo me dijo: No tienes porque apagarte y esconderte. Abrí los ojos y titubeé ¿Convencida o me convencieron? En ese momento frente al espejo dude, dude si eso fue algo que hice por mí o por otro. Mi primera reacción al verme al espejo fue recordar lo bien que me caía el velo, y en ese momento me quede inmóvil. No, no me caía bien el velo; no, no era algo que portara con orgullo o convicción; pero en mi yo del pasado yo creía que si, mas bien yo quise creer que sí, yo quise convencerme que sí, porque alguien más me dijo que así tenia que ser. Era una creencia suya que adopte como mía sin darme cuenta, y lo que es peor, mi mente ya no supo distinguir.
Ese momento quedo muy presente en mi cabeza y generó muchos interrogantes sobre todos los debes, tienes, deberías, tendrías, eres, serías.... que hay en mi vida presente. He sido tan bombardeada por ellos que por momentos me cuesta distinguir si soy o es lo que debería ser o es lo que me dijeron que era lo mejor para ser.

En la tarde, me tomé unos minutos para verme, realmente verme al espejo y no pude evitar preguntarme: entonces ¿ tú quien realmente eres? No sé.
Creo que soy mucho de lo que los otros me dicen que soy, pero también soy mucho de lo que en realidad soy por convicción y por experiencia... solo que a veces me cuesta diferenciar entre los dos y me compro cosas que a lo mejor no son. Tengo claro que lo que los otros dicen, halagos, creencias, limites, insultos, no son mas que reflejos de lo que ellos son y como se viven en el mundo. Y más aun, de todo eso que pueden decir, yo soy la única que tiene la capacidad de adaptarlo a mi persona: escucharlo, analizarlo y decidir si lo tomo y lo integro a mi ser o bien lo repudio y no lo tomo como mío. Esta entendido, y suena muy bien en papel, hace sentido y hasta tiene lógica; al momento de ponerlo en practica es donde a veces empiezo a cojear. Por eso mismo al verme al espejo no se con certeza y exactitud quien soy; sigo siendo una persona en proceso.
Sobre este proceso, sí que puedo escribir, sí que puedo contar y compartir. Puedo con certeza afirmar que, si bien, a veces no sé quien soy, que el mundo de repente me parece no tener sentido, que la vida se me escapa y sigo encontrándome, puedo pararme y hacerle frente a todo. Y puedo compartirlo contigo, no para decirte como hacerle, en realidad no sé; tampoco para darte un consejo, en realidad no sé; y mucho menos para que creas que encontré el cómo en la vida, en realidad tampoco lo sé. Lo comparto para yo crecer en el proceso y que probablemente tú, no te sientas tan solo al saber que no eres el único que ha estado ahí, no eres el único que ha hecho cosas por y para otro y que creía que quería hacer pero en realidad dudaba de lo que realmente quería y era.

No estamos solos.
Gracias, gracias, gracias
Maythé




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